Percepción ciudadana / En opinión de Leobaldo García Orrante

Redacción MX Político.- El gobierno de López Obrador reafirma que la 4T es un cambio de régimen político. Las relaciones, la intermediación con la población a través de los poderes de la unión, grupos de interés, o políticos y en asociaciones con ese fin.

Esta superestructura tendrá contacto ciudadano con los objetivos primarios de erradicar la corrupción y eliminar la impunidad.

No habrá cambio social con modificaciones a la propiedad privada y las relaciones de producción, lo que se pretende en modernizar un poco a la sociedad con reglas del sistema, con el liberalismo como base ideológica en principios viejos nunca observados en México.

Auténtico federalismo, sindicatos reales, partidos de verdad, educación de calidad, control efectivo de la televisión comercial de apabullante enajenación en consumismo y la distorsión de noticias políticas sin derecho de réplica, que usufructúa el espacio aéreo del dominio de la nación para exclusivo negocio particular. Véase los controles sobre la televisión en países desarrollados se prohíbe a locutores editorializar noticias.

Hay renuencia en aceptar que es otra forma de distribuir el gasto, ya no infraestructura en obras hidráulicas en presas para la agricultura y la electricidad que son insuficientes y mal operadas, de comunicaciones en autopistas caras con traslado de fletes al costo del producto, la educación y la salud ni qué hablar. Y en general el presupuesto ejercido en capitalismo de compadres con los expresidentes, y partidas estatales a gobernadores que enriquecen a socios y familiares.

Los constructores no deben depender del erario, no es su finalidad. Se quejan pero no denuncian el centralismo en amigos y parientes, que los hay que no conocen el ramo, y sencillamente hacen socios industriales subrogando. Los más de mil programas de inversión seleccionados, y restablecer los precios de garantía a productos básicos ampliaran la circulación de dinero y será mejor que el capitalismo de compadres.

La ideología es el conjunto de ideas, nociones y conceptos, con que el individuo interpreta la historia y el acontecer, todos tenemos ideología, objetiva o prejuiciosa pero tenemos. El cambio de gobierno y sus programas a los pobre irán alineando a los ciudadanos en favor de la política popular, liberal o de derecha, el solo slogan de “por el bien de todo primero los pobres” conlleva una carga ideología, en gasto público y distribución social de la riqueza.

Los problemas que pudieran tener los programas económicos y asistenciales de la 4T aumentaran el debate en la política y la economía. Obsérvese las discusiones radicales en país ricos entre partidos de derecha e izquierda social adecuados a los tiempos y circunstancias.

Algunos comerciantes se rasgan vestiduras, los grandes empresarios por su visón apoyan a López Obrador y conocedores de lo que sucede en el mundo desarrollado, aceptaran a regañadientes la revelación del SAT y los impuestos condonados, transparencia normal en los países democráticos.

Los recursos públicos ahora llegaran a más productores y sectores subsidiados directamente. Los mantras y ritornelos del decrecimiento del PIB, y de la tranquilidad para las inversiones extranjeras, son sofismas. PIB sólo suma la riqueza producida y la divide el número de habitantes, y el capital estará presente siempre que haya tasa de ganancia. Claro que la inversión que mide el PIB impacta la recaudación fiscal, si baja tendrá problemas el gobierno para funcionar, y la recesión global está nos ofrece más riesgos que ventajas.

López Obrador al reducir partidas y programas a Durango y otros Estados, no es que desdeñe al Estado, seria al gobierno, que no cuenta con el consenso general de la sociedad. Son dos cosas distintas.

P.D. El señor Manuel Espino sabe que no lo aceptan, no, les repugna como dijo Julio Hernández López, el Astillero de La Jornada. Resulta que le hace un favor a López Obrador, dice que ha pedido varias veces que sea delegado en Durango. Se aleja la posibilidad y al estilo priista hace propaganda, para forzar la designación según él. Dice que no apoya ideologías sino dirigentes. Es un mercader de la política, bajo nivel cultural, un émulo vulgar de Diego Fernández, un aprendiz de sofista de mala calidad. Se promueve por medio de Aispuro y el bicentenario le pone alfombra azul. Buscó varias entrevistas diciendo que es el presidente el que se lo pide. Los desfasados funcionarios arrinconados del gobierno, dicen que el gobernador se la lleva bien con él, que hace tiempo lo saludó, que conocen a su tía preferida. Ven los hechos con estilo priista en viejos ademanes, formalidades y banalidades.

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fjb

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